Re: Relato de un parto-Chile

From: Guillermo Page (drpage99@cantv.net)
Tue Jun 28 18:10:22 2005


La Lince siempre de terrorista. No es facil. Muy buena novela Saludos. Dr. Guillermo Page. Venezuela

-----Mensaje original----- De: obgin-l@obgyn.net [mailto:obgin-l@obgyn.net] En nombre de La lice Enviado el: Martes, 28 de Junio de 2005 10:53 a.m. Para: Multiple recipients of list OBGIN-L Asunto: Relato de un parto-Chile

Reenvío de la lista "el parto es nuestro".

Hola a todas! Me llamo (he borrado el nombre para preservar la identidad de la mujer) y vivo en Santiago. Hace unos días que soy socia de EPEN, porque después de un parto horrible necesito ayudar a que las mujeres conozcan sus derechos y la realidad de los protocolos hospitalarios.

En mi caso, ir al hospital fue una obligación, no un derecho. Yo quería parir en casa, pero aquí no hay matronas que atiendan este tipo de partos. Todo lo que conseguí, después de mucho investigar, fue a una matrona que es pro parto natural, que me llevó la preparación y se comprometió a acompañarme en casa durante la dilatación (quién me iba a decir a mí que en mi parto no iba a haber dilatación)

La madrugada del sábado 12 al domingo 13 de febrero (mientras ardía el Windsor) me despertó una contracción a las 4 menos 10. Sólo con esa ya supe que estaba de parto, porque era completamente distinta a las que había tenido antes. Pensé: "vale, es la primera contracción de parto. Voy a relajarme e intentar dormir porque va a ser un día muy duro". Decidí no comentarle nada a mi esposo para que descansara de cara a lo que venía.

Aguanté dos contracciones más, y a la cuarta ya tuve que despertar a mi marido ¡El dolor era insoportable!. Empecé a ponerme nerviosa pensando que algo no iba bien, porque tanto dolor en las cuatro primeras contracciones... Mi chico dice que no me ponga nerviosa y empieza a hacer la bolsa del hospital, pero no había metido ni unas bragas y lo tuvo que dejar, porque mis gritos eran de espanto (mis vecinos aún están flipando hoy). Entretanto, con cada contracción empezó a salir agua. Estaba como sangrienta, medio rojiza. Todavía nos asustamos más, porque no era transparente (no se nos ocurrió pensar en el tapón mucoso).

LLamamos a mi matrona. Dice que sale hacia casa (una media hora). Yo cada vez gritaba más, mi marido quería salir para el hospi pitando, y yo le decía que no podía ser, que tenía que estar muy poco dilatada porque llevaba poco tiempo con dolores (sobre 45 min). Con cada contracción lloraba pensando que iba a tener que pedir la epidural, porque si eran así las primeras contracciones, cómo serían las últimas...

Me entran ganas de ir al baño. Voy. De vuelta al dormitorio me caigo de rodillas en el pasillo,¡¡¡EMPUJANDO!!! Ahí sí que Ángel se empieza a poner nervioso, dice que va a llamar al 061 y que me vengan a atender a casa, porque él solo no es capaz de moverme y además yo me niego a salir en pijama y zapatillas. Antes de que llame, llega la matrona, me hace un tacto.¡¡Y dice que estoy en dilatación completa y que puedo empujar todo lo que quiera de camino al hospital!! Días más tarde me explicó que el bebé estaba muy alto, y que de haber llegado así al hospital era ventosa segura.

Ahora empieza el relato hospitalario: Entro en partos sobre las 6. Lo primero que me dice una matrona al llegar es: "Aquí no se viene a gritar, que llevamos 11h trabajando". La primera en la frente. Se empeñan en llevarme a una sala de dilatación (¿a dilatar qué?). Pregunto por mi plan de parto. Me dicen que no saben nada, porque estará en mi historia clínica pero no la tienen, porque es domingo. Entra una auxiliar y me dice: Te voy a rasurar. Le digo que no y a gritos me dice que si voy a parir allí me tengo que atener a cómo trabajan. La ginecóloga le dice que lo deje, que no me rasure y punto. Me hace un tacto y dice que la niña está en tercer plano.

Ahí empieza una pelea como de media hora, en la cual no me dejan empujar hasta que mi marido no vaya a rellenar los impresos de admisión, pero claro, él no se quiere ir porque la niña va a salir en cualquier momento. Las muy..para que no empuje me dicen que aún no estoy completa y me voy a hacer daño y se lo voy a hacer a mi bebé. Menos mal que yo sabía que ya estaba lista y empujé lo que me dio la gana. Pero cada vez que lo hago ellas me chillan. Llaman a un guardia de seguridad para que se lleve a mi marido, y al final se va a hacer el papeleo cuando la gine le da su palabra de que no se va a perder el parto. Más tarde, cuando ya estaba en reanimación reconoció que estaba muerta de miedo de que mi marido no llegara a tiempo, o de que naciera la peque y no tener sus espaldas cubiertas con el puñetero papelito. Vuelve mi marido, y me llevan al paritorio. Allí hay una matrona jovencita que me ofrece más confianza que la de los gritos, así que le pido si me puede atender ella. Dice que sí SI LE OBEDEZCO.Yo les digo a ella y a la gine que me informen de TODO lo que me vayan a hacer, y que intenten evitar la episiotomía por todos los medios. Le digo que quiero levantar el respaldo de la camilla y dice que no, que aunque ahora sea "moda" rechazar la posición horizontal, es la mejor. Se monta un corrillo en el que hasta la auxiliar opina que a ver quién "nos está metiendo a las mujeres en la cabeza" esa idea del parto tan utópica. Ya estoy muy cansada, sólo quiero ver a mi hija. Así que me tumbo.

En tres pujos ya se veía la cabecita de Alicia. En esto la gine me dice: "Si te parece, voy a ir poniéndote el anestésico, porque por más que deprimo el periné no sale la niña". Le dije sin dudar que cortara, porque yo (que no estudié mil años de medicina) sabía que la depresión del periné es el camino seguro a un pedazo de desgarro. Cuando me está cortando aparece por la puerta la **** de la primera matrona y dice "ese latido no me gusta nada, ese bebé está sufriendo. Como ella es mayor, la gine y la otra matrona (muy jovencitas las dos) se asustan: Kristeller al canto. Yo les digo que no hagan eso y la matrona contesta que empuje con todas mis fuerzas para que ella presione lo mínimo. Hago la mayor fuerza que hice en mi vida. y Alicia sale. Le digo a la ginecóloga que espere a que el cordón deje de latir y me contesta: "Yo hago lo que tú quieras, pero según mi criterio médico hay que pinzar este cordón ahora mismo. Mi hija ya está en el mundo, la bata blanca pesa, así que le dejo que lo haga. Me da a la niña. La sensación de coger por primera vez a tu bebé es inexplicable, las que ya hayáis parido lo sabéis. Son las 7, 3 horas después de notar la primera contracción.

Discutiendo mucho, consigo tener a Alicia en brazos unos 3 minutos, eso sí, escuchando: "Se la tiene que llevar el pediatra, o es que no te importa que pueda tener algún problema". "Si no la vestimos, le va a coger el frío". Yo no oía nada, solo la respiración de mi hija.No llora, sólo me mira con una carita que nunca se me olvidará...Cuando al final se la doy, le digo a Ángel que no deje que le hagan nada, que se pelee con quien haga falta y que no se separe de la niña. El pobre lo pasó fatal, tiene un carácter muy pacífico y tuvo que soportar que le amenazaran con llamar al juez de guardia, que le llamaran irresponsable, mal padre... Consiguió evitar que la vacunaran, que le echaran colirio, que le inyectaran la vitamina k y que le aspirasen la nariz (firmando un papel para cada cosa). Consiente que la pesen y que la metan unos minutos en el "microondas". Todo esto lo ve desde la puerta de Pediatría, porque no le permiten entrar porque es zona estéril. Pero para firmar papelitos, la pediatra le dice que pase. Él le pregunta ¿Ah, pero no era estéril esto? ¡¡La que se armó!! Se juntaron las matronas, la auxiliar y la pediatra, le dijeron que éramos unos desagradecidos, que bastante bien nos habían tratado en el plan que íbamos, que si se va allí hay que atenerse a sus normas...Mientras me cose la episiotomía, la gine me echa a mí el mismo rollo, pero parece que está más tranquila. Yo le digo que con la vista tan bonita que tiene el paritorio por qué nos ponen de espaldas a la ventana y con nuestros genitales expuestos hacia la puerta. Reconoce que es poco íntimo, pero me dice que esté tranquila, que por ese pasillo no pasa nadie que no sea del hospital...

Mi marido trae a la niña, me la pongo a la teta, y hasta hoy no nos hemos vuelto a separar.

Ahora empiezo a digerir todo lo que pasó. He pensado en pedir mi historia clínica para ver cómo justifican cada intervención, pero no sé si puedo...Todavía duele, físicamente y en el alma. Han pasado casi cinco meses. Miro a Alicia, que duerme en mi brazo izquierdo. Espero poder explicarle algún día que yo quise que naciera en la cama con mamá y papá, a oscuras y en silencio. Pero que nació bajo un foco, entre gritos y amenazas, porque no encontramos quien nos ayudase. Quiero decirle que fue el mejor recibimiento que fuimos capaces de darle. Que voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que ella pueda tener a sus hijos como quiera. Que voy a luchar para que cuando el padre de sus hijos la acaricie, por su cabeza pase el amor que siente, y no el recuerdo de unas tijeras. Quiero decirle lo orgullosa que estoy de su padre por haberla defendido cuando yo ya no tenía fuerzas, porque me habían machacado. Y que la quiero.

Besitos,


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Última actualización: Sun Nov 2 04:35:10 2008