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Si se piensa en tomar clomifeno (serofene o Clomid) o ya se está tomando, hay que tomar en cuenta cuatro cosas muy importantes:
El clomifeno es un medicamento para inducir la ovulación, por lo que hay que vigilar de cerca si ésta produce. Una vez que la dosis se establece, no se recomienda incrementarla. La dosis más alta recomendada es de 100 mg. (dos tabletas al día). A veces recetamos tres tabletas al día, pero las dosis más altas pueden tener efectos secundarios adversos sobre el moco cervical, dificultando aun más la concepción. El tratamiento con clomifeno se realiza durante tres a seis ciclos de ovulación. Más allá de ese tiempo, las posibilidades de embarazo son mínimas con este tratamiento. Entonces hay que comenzar a pensar en terapia más avanzada. ¿Cómo funciona el clomifeno (Serofeno o Clomid)?
El tratamiento de inducción de la ovulación se utiliza en casos de trastornos de la ovulación. La ovulación requiere un balance delicado de hormonas. Esta sucede cuando hay una regulación apropiada de las hormonas FSH y LH: el eje "hipotalámico-pituitórico-ovárico". El hipotálamo y la glándula pituitaria son vecinos en el cerebro y funcionan juntos para inducir el crecimiento de folículos en el ovario. (Para efectos de esta explicación refirámonos a ellos simplemente como el "cerebro".)
El cerebro controla la cantidad de estrógeno en el cuerpo. Si ésta es baja, envía hormona FSH a los ovarios para estimular el desarrollo de un folículo que secrete estrógeno. Una vez que hay estrógeno suficiente en el cuerpo, el cerebro presupone que hay un folículo listo para liberar un óvulo (ovulación), y para lograr ese desprendimiento el cerebro envía una hormona llamada LH.
El clomifeno es una droga que engaña al cerebro, haciéndole creer que los niveles de estrógeno están bajos. Entonces el cerebro libera más FSH de lo normal para forzar el desarrollo de un folículo. Si este tratamiento no funciona, el próximo nivel de terapia implica el empleo de drogas de ovulación que contienen FSH de verdad. Si, así y todo, el cerebro no llega a producir la cantidad adecuada de FSH, entonces administramos el FSH inyectable y controlamos detenidamente la reacción del cuerpo mediante exámenes de ultrasonido y niveles sanguíneos de estrógeno.
